En una pareja, el sexo es muy importante pese al tópico de “No todo es sexo en la vida”. No puedes querer seguir teniendo sexo salvaje diario con tu pareja como sucedía durante los primeros días o, si tienes suerte, años. La relación suele ir cayendo en la rutina de la convivencia, del trabajo, de los hijos, las compras y demás quehaceres cotidianos.
Lo de que “tienes menos sexo que un casado” es por algo. La principal queja de las parejas es que llega un momento en su relación en la que el sexo es algo como “lavarse los dientes”. Obligatorio y por salud más que por pasión.
La dejadez y la confianza son dos puntos que afectan negativamente al sexo en pareja. En los primeros meses te preocupas más por tu físico, pero a medida que pasa el tiempo te vas acomodando hasta que no es algo que tenga demasiada relevancia.

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Cada persona es un mundo y las necesidades sexuales de los componentes de una pareja no son iguales. Puede ser que tú te sientas satisfecho con tener sexo una vez a la semana y tu pareja quiera hacerlo más veces.
Al principio, es fácil. Los dos tenéis ganas de mantener relaciones, todo es nuevo o no lo es tanto, pero tu cerebro al principio suelta sustancias como la feniletilamina, serotonina, norepinefrina o dopamina que así te lo hacen creer.
Sí, el sexo también es algo físico y mental. Hay diversas discusiones sobre cuánto le dura al cerebro el estado de amor inicial. Las conclusiones es que esto dura como mucho hasta los primeros cuatro años. Después de eso hay que continuar trabajando cada día en la pareja para que el sexo no se acabe y se convierta en una obligación no deseada.

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Inventa cosas nuevas en la cama. Las parejas decaen sexualmente hablando porque la monotonía se ha implantado en sus vidas. Introduce juguetes eróticos, disfraces, masajes o lubricantes. Sorprende al otro haciéndole ver que no estás dispuesto a que lo vuestro se estanque.
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